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 Tengo que reconocer que la loca soy yo; inclusive, siempre me he preguntado porque no soy "normal" como otras madres: Ser tan preocupada y obsesiva, hasta a veces me he sentido mal por eso. Nunca me desperté a ver si respiraban mis hijos, instinto puro, sí, soy loca, quien se levantaba era el papá, claro que se levante él ¿por qué yo? ¿Porque soy la mamá? Yo sabía que mis hijos estaban bien a mi lado, en mi pecho, cualquier movimiento yo me acomodaba y seguíamos durmiendo, hasta ahora.
Tengo niños sucios toda la tarde, adoro que se tiren al suelo, jueguen a pie calato; que coman como deseen si quieren con cubierto o con la mano (es más rico). En las tardes somos 3; pero toda la mesa se ensucia, algunas veces termina siendo desastre y si son tallarines peor, pero no me estreso, son niños ¡Qué jueguen!A veces comemos dulces, galletas; tampoco le digo NUNCA, cuido la alimentación de mis hijos; pero si le invitan un dulce no me enojo.Soy paciente y empática con mis enanos; y también el alzado mi voz diciéndoles: ¡Quiero orinar! ¡Espérense un momento! Y es cuando no tengo otra opción porque me gana para ir al baño, y ya dentro del baño les hablo mejor  (no se imaginen nada).  
No tengo obsesión por ninguna cosa, creo que mi única obsesión es ver a mis crias felices, sí, ya sé, la maternidad te vuelve loca por las compras, por darle lo mejor a tus hijos, yo solo quiero que estén sanos, felices y que tengan buena educación. 
Ninguna fiebre o enfermedad me ha alterado los nervios, me da pena verlos malitos; pero si yo me pongo mal o a llorar por lo que están pasando pues quien va hacer su fortaleza. Esta loca no le gusta competir, odio competir con amigas o madres, todas queremos lo mejor para nuestros hijos, de mi boca nunca escucharás mi hijo es el mejor o el más bonito, sabes que tampoco soy de decir a mis amistades que hacen o no hacen mis hijos, por el temor que alguna se sienta mal o también por el temor que me da que me digan: “Mi hijo eso lo hizo desde antes”, calladita me veo mejor.Estoy loca, al comienzo pensaba tener a mis hijos estudiando en casa, antes, ahora pienso que ellos necesitan abrirse, creo que alguna vez tendrá que alejarse, desde que Clau está en el nido puedo hacer más rápido mis cosas en las mañanas. :D  Ok, soy mala madre de paso loca.La loca madre de una niña, no le gusta los vestidos; mientras otras adoran ver a sus hijas con vestidos de princesa, a mi nada, nadita, no me gusta, respeto la decisión de mi pequeña, a ella le gusta y punto. Deseo concedido princesa, pero a tu mamá la loca no le gusta. 
Esta loca, anda despeinada, cara lavada, un polo suelto, un short pijama escribiendo, al costado esta el pequeño armando sus rompecabezas y a la vez prendiéndose de la teta, claro antes se fue a comer un delicioso plátano; aunque dijo mejor es un plátano con lechita de mamá. Estamos de locos, si creías que la maternidad es color de rosa, pues no, a veces las mamás somos así: Frescas, que más da las opiniones de los demás si quien cría a tus hijos eres tú.

El primer hijo: la persona que te cambia el mundo, te confundes, bloqueas sentimientos, te llega el estrés de madre primeriza, te sientes culpable de por vida porque crees que las cosas no lo haces bien porque la gente te señala, te juzga, te manda o te da "consejos" esa palabra es lo peor para una mamá recién estrenada.

Necesito escribir, a estas horas solo lo puedo hacer cuando hay un absoluto silencio, pensando lo bueno y lo malo que he hecho con mi familia.
Tengo miedo, tengo miedo que me juzguen, ser señalada y criticada, pero soy humana, no soy la perfección en persona, tengo derecho a equivocarme y pedir perdón.  Soy mamá a las 24 horas del día, confieso que sin Jaime mi vida sería  el triple de estres que paso en ocasiones, estres muy fuerte, lloro, me frustro cuando algo nos pasa. Un mes o un poco más que mis hijos se han enfermado, desde la varicela, infecciones por las heridas (la hermana mayor) tos y gripe, me pregunte esto: ¿Qué hago de malo para verlos mal?, me deprimo sola, sé que es malo, pero como cualquier madre quiere ver a sus hijos sanos y fuertes, me puso mal; entonces Jaime me hizo reaccionar (como siempre) es parte de… todos hemos sido niños y también nos hemos enfermado. ¡Calma!. Me abraza, me dice que me ama, y me siento acompañada una vez más.


Hay días que me siento cansada más de lo normal quisiera dormir, quisiera poder estirarme como gato en su cama. Quisiera tantas cosas, y cuando creo que las tengo viene un: ¡Mamá, quiero pichi! ¡Mamá, quiero galletita! ¡Mamá! ¡Mamá! Eso es de parte de la Hermana Mayor pero falta Nicolás, él grita, llora, me jala, me pega si me ve pestañeando un poco. Su comportamiento es muy fuerte, no sé si será normal, pero a veces siento que nada he hecho bien, que no soy la mamá que merecen. ¡Paciencia! Si la tengo, pero quisiera mucho más, sobre todo cuando les digo que algo no puedo comprar porque no hay, porque no lo tengo a la mano, a veces comprende pero muchas no, y comienza a llorar, es donde ahí me siento la peor de todas, entiendo que muchas pueden hablar de paciencia, muchas veces lo hago yo pero si me dices que te sientes estresada es por algo, y te entiendo perfectamente por lo que pasas porque nadie nos dice como es  ser mamá, lo más seguro que nadie te felicita porque seguro te dirán: ¡Tú no haces nada!  Disculpen, pero ¡Qué carajos pasa con la gente!  En serio me da tanta pena que nos digan que no hacemos nada cuando somos amas de casa, cuando estamos solas en la tarde.


 Tengo terror a los temblores desde que soy mamá vivo en un tercer piso, y más de una vez encontré la puerta del primer piso con seguro, no pueden imaginarse el susto que me daba quedarme encerrada hasta que le dije a mi esposo o lo dejan sin seguro o me voy de la casa,  acaso ¿primero es lo material y después nosotros? Pues ahora todo bien no hay seguro, porque en serio que me desconocía y mandaba a todos a la punta del Huascarán.



En más de una vez les he gritado, si soy mala, si soy la peor, si soy un mal ejemplo, no tengo paciencia etc. Todos los adjetivos malos que puedas encontrar hacia una persona. Pero en las noches los abrazo, les hablo, están en mi pensamiento como ahora, como hoy y como en todas las noches y al día siguiente trato ser la mejor mamá, la que  ellos se merecen. Recuerdo los momentos hermosos que pasamos los cuatro, son inolvidables, y sobre todo trato de conversar con alguien para no callarme y quedarme con la culpa pero cuando me dicen: “Te comprendo también me pasa a veces” me siento acompañada, porque sé que podemos superarlo en tribu.
Estoy llorando, me hace bien llorar, y si tú lo estás haciendo porque quizás no has hecho las cosas como quieres, pues llora, hazlo, no te quedes con todo a dentro, no lo hagas es peor. Bota todo lo que tienes. Más de una vez desconfié en cómo estamos criando a nuestros hijos, más de una vez pensé que no podía más, más de una vez quería mandar al tacho todo, más de una vez pensé en no cocinar, más de una vez quería dejar todo sucio, pero veo sus caritas, pienso en lo bueno que me han traído mis hijos, y pienso en todo lo bueno que he logrado en ellos, mi niña segura de si misma, con una personalidad increíble, será una mujercita fuerte, y mi niño que aun esta tan pegado a mí, tan dependiente, que tenemos que comprenderlo mucho más. Son mi vida, son mi razón de existir. No soy una súper mamá, soy una mamá que se cae, se pone triste, se cansa, no está a la moda, pero daría la vida entera por verlos feliz siempre.

¡Estoy convencida en la crianza basada en el amor y respeto, y estoy más convencida que lo lograremos. Estoy convencida que entre nosotras podemos apoyarnos, escucharnos sin ser juzgadas! 

Fotografia: Gracias Ingrid Velasquez Photography por las hermosas fotos. 

La maternidad es caóticamente hermosa, y hay muchas cosas que ni siquiera nos imaginamos que haríamos o dejaríamos de hacer.

1.       Los tacos: Antes podía caminar y bailar con tacos súper grandes, me encantaban. Pero mejor para esas maratones de juegos mejor unas buenas zapatillas o las famosas ballerinas.

2.       Ropa Negra o blanca NUNCA: Me encanta la ropa negra, porque adelgazan jaja, pero siempre termina con algún accidente de paseo de mis hijos.

3.       Comer las sobras de mi hija: Pasa seguido, ya veo porque no adelgazo.

4.       Dibujos animados: Te quedas viendo más de media hora y te das cuenta que no está tu hij@ a tu lado. ¡Cierto! Todavía te quedas en ¡Wow! Y en ¿Qué pasará después de los comerciales?

5.       Tiendas de ropa: La ropa de tus hijos será tu obsesión, es que quieres todo, vas a preferir visitar la tienda de niños que tiendas femeninas. Así es por los menos hasta que tu hijo te diga: Mamá no quiero que me vistas (con cara feliz)

6.       Fotos en las reuniones: ¡Tu hijo! ¡Mis hijos!  Menos la mamá. Esta es mi frase: Ellos salen mejor que yo, tomen fotos a ellos. ¡Yo no!

7.       Súper Toallitas: Esas te sacan de apuro, de una caída, de una travesura y sin querer queriendo también te sirven a ti o ¿no?

8.       Champú de bebé: Más de una vez me he lavado con el champú de la Hermana Mayor, riquísimo con un olor agradable, no pude resistí, seguro haz hecho lo mismo.

9.       Invasión bebé en redes sociales: Debemos de tener cuidado, de colocar fotos pero igual no te aguantas en subir una foto de alguna mueca para que lo vea tu familia, amistades. Es lindo pero hay que tener mucho cuidado.

10.   ¿Sostenes?: Ahora vivo feliz con los tops o strapless. ¡Me siento libre! ¡Se sienten libres! Jaja

11.   La cartera: Puedes llevar las mismas cosas de siempre, aumentando el pañal, pañitos, juguetes, una muda. Terminas comprando una cartera gigante.
 
12. Las noches no son iguales: Si antes algunas mamis se iban de fiesta, ahora es una fiesta en la cama si no duermen los bebés  y si están enfermitos, es noche en vela de seguro.
 
13. Olfato "nivel avanzado":  Somos capaz de oler  todo lo que tenga que ver con el bebé (pañales sucios, vómitos etc.) 
 
14. Te conviertes en pulpo: Puedes ver tele, hablar por celular y dar teta a la vez. ¡Somos lo máximo!
 
Me ayudas comentando que faltaría. :)
 
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«La Casa de la Tata: Familias creando para Familias»
«La Casa de la Tata: Madres apoyándonos en tribu, con amor, unión, y respeto»

 

La Hermana Mayor recién cumplía 14 meses de vida, tiempo que cumplíamos de ser tres en nuestra familia, pero justo en esos días algo en mí pasaba. Me sentía rara, hermosamente rara. Una madre desarrolla sus intuición al máximo, y eso me paso a mí, ya sabía que esperaba a alguien muy dentro de mi corazón, pero las pruebas de orina me fallaban, daban negativo y yo aún estaba con la duda. Aún recuerdo que sin decirle a Papá Pulpo, me fui hacer un examen de sangre para saber si daría por fin positivo, pero otra vez negativo. No me quedé satisfecha, esperamos una semana más, y los síntomas eran ya mis sospechas de que Súper Bebe venía en camino: el típico dolor en la espalda (se siente como si quisieran partirte en dos). Dije: «Estoy gestando, esas pruebas están locas». Tenía leves nauseas, pero Papá Pulpo decía que era gastritis. Clau, por su lado, cambió sus ánimos y ya no era la bebé de siempre que quería jugar con papá, solo quería estar  con mamá. Eso me agradaba mucho, saber que la relación entre las dos se volvía más fuerte. Era un sábado, quería hacerme la prueba de orina de nuevo porque estaba segura de que había un bebé en mi vientre. Esperé en el baño: «¿A qué hora salen las benditas rayitas?». Y listo, salieron las dos hermosas rayitas, salí del baño y los miré, sin decir nada. Y Papa Pulpo le contó a Clau que tendría a su hermanito

Claudine: Aun no lo entiendes pero sé que desde el momento que te enteraste que serías la Hermana Mayor, lo sientes. Cada vez que me haces cariños en el vientre, sé que lo amas con todo tu corazón y los dos se cuidarán. Fueron los mismos malestares, pero aumentaron los dolores de cabeza. Sin embargo, tú siempre estuviste ahí, Claudine, para alegrarme con tus ocurrencias, con cada cosita que aprendías y aún aprendes; si no llevo babero, es porque no lo tengo de mi tamaño, y ¿sabes? Lo mejor de todo es que contigo estoy aprendiendo ser mejor persona. Gracias por ser como eres conmigo, aunque mucha gente me dijo que te volverías engreída, que serías malcriada, no lo eres.  En fin, muchas cosas nos hablaron, pero tú hasta ahora eres la niña de siempre. Claro, como lo dije, más cariñosa y celosa (no quieres que nadie me abrace), pero ya pasará y sé que ese amor que tienes por las personas que amas lo multiplicarás por tu hermanito. Porque serás: La Hermana Mayor.